Hablemos de moda sostenible. Pero antes, debemos empezar hablando de moda en términos generales, y saber que, según los últimos datos de 2019, mueve 1,3 billones de dólares al año (la mitad del PIB de Alemania) y emplea a 60 millones de personas (aunque las ONG apuntan que son muchas más). Se calcula que la industria de la moda es responsable del 10 % de las emisiones mundiales de carbono, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados.

Según Greenpeace, en su informe de Destino Cero: siete años desintoxicando la industria de la moda se prevé que el consumo de ropa aumente todavía más y alcance la cifra de 102 millones de toneladas en 2030, un aumento del 63%.

Sin embargo, un nuevo torbellino cargado de valores sostenibles ha llegado para hacer conscientes a autoridades, industria y consumidores y así, cambiar la manera de entender el consumo y la producción de ropa.

Pero, ¿Qué es la moda sostenible? Y ¿Qué principios o fundamentos sigue? Cuando nos hacemos esta pregunta y la curiosidad nos acecha, las dudas aumentan, ya que hay un sinfín de términos que hacen referencia a esta corriente:

Moda sostenible, slow fashion, ecodiseño, moda de proximidad, ecofashion, moda ética (ethical fashion), moda orgánica (organic fashion), moda vegana… 

Todos estos conceptos definen las prácticas idóneas y recomendadas en los métodos y procesos que configuran la cadena de producción textil. Además, nos ayudan en nuestro aprendizaje, en nuestro intento de conocer más sobre esta alternativa saludable a la moda convencional.

 

Moda sostenible: Destronando al consumo “Fast Fashion”

¡Piénsalo! Toda nueva corriente nace como consecuencia de un cambio de paradigma. Del proceso de concienciación de un sector considerable de la población en contra de lo establecido.

Por ejemplo…¿Recordáis cuando el artista Michael Jackson logró que 40 cantantes de renombre entraran a grabar la épica canción “We are the World”? El éxito surgió en solidaridad para combatir la hambruna que arrasaba Etiopía, y que durante la catastrófica guerra civil, acabó por matar a más de un millón de personas. ¡Aviso a los usuarios!: Siempre encontraréis guiños a nuestra otra gran pasión 😉

Pues con la moda sostenible pasa un poco lo mismo. Pero en este caso, en lugar de una acción individual, se trata de múltiples acciones que marcan nuestra vida diaria y llegan a convertirse en una filosofía de vida. Es la forma en la que miras al mundo.

¡Fíjate cómo ha cambiado el consumo de ropa de hace 20 años hasta el momento actual! Pues esta fórmula de consumo acelerado, que erróneamente, en ocasiones, consideramos de necesidad vital, en términos de moda se conoce como Fast Fashion o moda rápida.

Según el INE, en 2008 destinamos el 9% del presupuesto familiar a la ropa y el calzado y ese porcentaje, a día de hoy, es del 5%, ¿compramos, cuantitativamente, menos que años atrás? Rápido y directo: NO!

Compramos más y más barato. Y aquí cabe destacar un factor determinante, la compra online. La posibilidad de poder comprar en los grandes mercados digitales de USA o China

Fast fashion VS moda sostenible

Origen Fast Fashion

En un comienzo, el modus operandi de la moda rápida era producir  a bajos costos. O dicho de otra manera, llevar lo más rápido posible las “prendas tendencia” al punto de venta, para que fueran accesibles a todos los compradores necesitados. 

Si bien, para hablar de su origen exacto tendríamos que retroceder al siglo XIX, no fue hasta la Revolución Tecnológica cuando la corriente Fast Fashion se instauró con más fuerza. 

Desde mediados del siglo XX, el retail comenzó su posicionamiento como sector Fast con la llegada de marcas como Topshop (1964), Zara (1975) y Forever21 (1984), que proclamaron a los cuatro vientos las bondades de la moda rápida. 

Y luego, con la globalización y la tecnología, la publicidad se multiplicó, el consumo subió exponencial, y eso trajo consigo tiempos de producción y entrega más cortos. También significó una cantidad masiva de ropa hecha con mano de obra muy barata, a costa de la seguridad y el bienestar de las personas que hacen las prendas. 

El 75% del total de prendas de ropa se fabrican en Bangladesh, India, Turquía y China (de este país un 40%), 150.000 millones de prendas viajan al año a EEUU, EU  Japón (grandes importadoras).

En estos países productores, las condiciones laborales son discriminatorias, con sueldos miserables y horarios de trabajo non-stop.

Fast fashion: Huella ambiental, social y eco-nomica

Las cifras hablan por sí solas. Y así lo manifestaron expertos de la ONU al catalogar a la industria Fast Fashion de “emergencia medioambiental”. Esta consideración se basa en los efectos negativos en nuestro entorno y nuestra salud.

Después de la industria del petróleo, la segunda más contaminante del planeta, es la industria de la moda. Y así de clarito lo develó la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

  • En lo que respecta al impacto medioambiental, según las estimaciones del Parlamento Europeo , la producción textil, a través de los tintes y los productos de acabado, es responsable de aproximadamente el 20 % de la contaminación mundial de agua potable.  

¡Ahí es nada!

Además, al lavar los materiales sintéticos se genera cada año unos 0,5 millones de toneladas de microfibras que acaban en los océanos. 

Asimismo, volvemos a mencionar las emisiones de efecto invernadero y la problemática con los residuos textiles. 

Lo que está claro es que en unos años la Tierra no podrá proveer al ritmo exigido. Y es que el coste medioambiental de “estar a la moda” es demasiado caro.

De la mano del impacto ambiental, vienen las consecuencias sociales y económicas del Fast Fashion.

Para hablar de las consecuencias sociales derivadas de la moda rápida hemos de hablar del fenómeno de la deslocalización, mencionado una líneas más arriba, que tanto afecta tanto a las condiciones laborales de las personas:

  • Reduce el empleo en el país de origen, por la sustitución de mano de obra más barata en economías subdesarrolladas.
  • Crea empleo de baja calidad en los países de destino, lo que contribuye a que persista el círculo vicioso de la pobreza en dicho país. 
  • Tiene un efecto multiplicador en la competencia, que para poder competir con la empresa deslocalizada debe copiar su misma estrategia.

Todo ello, provoca una reducción drástica de la calidad del producto final y de los servicios intermedios, debido todo a la escasez de personal cualificado y peores condiciones laborales.

Existe cierto consenso en torno a la idea de que la deslocalización es uno de los grandes males de los países subdesarrollados. Grandes multinacionales aprovechan su debilidad institucional y las dificultades para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y protección al trabajador.

  • Estos motivos nos llevan a la constatación del incremento de la desigualdad y la pobreza como consecuencia económica directa de esta moda rápida. Promotora de un consumo voraz, y cuyo impacto, lejos de ser beneficioso para la mayoría, es sólamente favorable para unos pocos con sórdidas intenciones.

Qué es la moda sostenible

Somos muchos ya los que creemos que nuestra sociedad moderna y “extremely cool” tiene que desarrollarse de manera más sostenible. Por un motivo u otro, y más adelante ya hablaremos de intenciones, (sobre todo intenciones ocultas) casi todos las empresas tienen en estos momentos algún proyecto en progreso en el área de la sostenibilidad, particularmente en la fase de producción. También cada vez más a nivel del usuario para fomentar una mayor reutilización y reciclaje.

Pero a pesar del creciente interés en los problemas de sostenibilidad dentro de la industria de la moda, actualmente no existe una definición común de lo que realmente significa la moda sostenible. Así que como punto de partida, en Mastyl vamos a intentar definirlo haciendo un recorrido cronológico por las causas, los principales impulsores y las iniciativas en pro de esta filosofía de vida

Primeros pasos de la moda sostenible

Para determinar qué es la moda sostenible debemos, en primer lugar, concretar  la definición de ambos términos individualmente. No gastamos vuestro tiempo ni el nuestro con la definición de moda, pero sí prestaremos especial atención a la definición sostenible.

No se si lo sabríais pero hasta 2010 tanto este adjetivo (sostenible) como su forma sustantival (sostenibilidad) no aparecían en los diccionarios oficiales. Gracias a la insistencia de muchos ciudadanos anónimos, el término “sostenibilidad” se introdujo en el Diccionario de la Real Academia Española ese mismo año, en su vigésima tercera edición. 

Sostenibilidad.

  1. f. Cualidad de sostenible.

Sostenible.

  1. adj. Que se puede sostener. Opinión, situación sostenible.
  2. adj. Especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Desarrollo, economía sostenible.

La doctora Gro Harlem Brundtland, utilizó por primera vez el término sostenibilidad en el año 1987, para llevar a cabo el informe socio-económico Brundtland elaborado para la ONU.

Desarrollo sostenible (o desarrollo sustentable), se definió entonces del siguiente modo:

“Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”.

Aunque, este término, más allá de la definición, implica un cambio muy importante en cuanto a la idea de sustentabilidad, principalmente ecológica, y a un marco que da también énfasis al contexto económico y social del desarrollo

Kate Fletcher…Contigo empezó todo

Ilustración Kate Fletcher, moda sostenibleEn 2007 se produjo un punto de inflexión en el mundillo de la moda con el nacimiento del término Slow Fashion.

Kate Fletcher (Inglaterra, 1971) dio nombre a este concepto en contraposición al Fast Fashion y su modelo de producción y consumo. Así, esta diseñadora de profesión, escritora y emprendedora se ha convertido con el tiempo en uno de los líderes de opinión más respetados dentro de la moda sustentable y el desarrollo textil ecológico.

Es considerada pionera de la moda sostenible por su visión del diseño como herramienta para promover un cambio social, destacando el ciclo de vida de las prendas: desde el proceso productivo hasta un consumo y uso posterior. Algo que hasta 2007 era un secreto y que ahora conocemos como upcycling.

¿Os ha picado la curiosidad y queréis conocer más acerca de esta visionaria? Os recomendamos su libro “Gestionar la sostenibilidad en la moda”.

 ¡A nosotros nos ha enseñado muchísimo! 😉

Del Rana Plaza al Fashion Revolution

Todo empezó hace siete años, el 24 de abril de 2013, cuando se derrumbó el Rana Plaza, un edificio de ocho plantas que albergaba talleres textiles, ubicado a 29 kilómetros de Dacca, capital de Bangladesh. La tragedia dejó 1.135 trabajadores muertos y 2.500 heridos

A raíz de esta noticia, la diseñadora londinense Carry Sommers –pionera en ethical fashion y activista en la lucha por hacer una moda más transparente–, empezó a preguntarse, junto con las activistas Orsola de Castro y Lucy Siege, cómo revertir la situación.

La tragedia en la fábrica textil de Bangladesh dio vida al movimiento que invita a los consumidores a preguntarles a las marcas “Who made my clothes?” “¿quién hizo mi ropa?” y al Fashion Revolution Day, un día al año para canalizar la preocupación por la situación de la industria de la moda y no permitir el olvido de las víctimas de Rana Plaza.

Hoy, después de siete años, ese día en conmemoración a esta tragedia se transformó, hace dos años (2018), en una semana de acciones en más de 66 países y que este año tuvo lugar del 20 al 26 de abril: Fashion Revolution Week.

Infografia incidente Rana Plaza en bangladesh

Factores determinantes al hablar de moda sostenible

No sabemos si es algo que suceda siempre, pero, en un primer momento, en Mastyl asociamos la moda sostenible con la moda ecológica exclusivamente. Es decir, pensábamos que para poder argumentar que nuestra marca merecía el etiquetado “sostenible” debíamos tener en cuenta que nuestro proceso de producción no dejara una huella medioambiental tan acusada como las grandes marcas del Fast Fashion.

Sin embargo, en nuestro proceso de concienciación nos dimos cuenta que el adjetivo sostenible va mucho más allá del concepto ecológico y engloba el factor socio-laboral como pilar indispensable del proceso de producción.

Según Gema Gómez, directora de Slow Fashion Next y coordinadora regional de la campaña Fashion Revolution, la “moda ética” defiende los derechos humanos de los trabajadores, su seguridad, condiciones laborales, salud, salarios dignos etc. La “ecológica” evita impactos ambientales. Y la “sostenible” incluye ambas.

A pesar de ello, la definición que hemos aportado en líneas anteriores contempla un tercer pilar, una tercera pata para este banco: el crecimiento económico. Fundamentado en el crecimiento cualitativo, eficaz y reformador frente al crecimiento cuantitativo imperante hoy en día.

En resumen, la moda sostenible contempla está basada en los siguientes criterios de valor:

  • Minimizar el impacto medioambiental
  • Garantizar los derechos de los trabajadores
  • Implementar una economía circular

Características de las prendas sostenibles by Mastyl

Ecodiseño

Empecemos por el principio de todo. Para fabricar una prenda sostenible hay que partir de la base, el diseño. Un diseño que tenga en cuenta estos tres conceptos:

Materias primas

Ahora toca adentrarnos en el mundo de los tejidos o materiales sostenibles para el desarrollo de prendas de ropa, y todo lo que está pasando en la industria de la moda para encontrar las mejores alternativas para fabricar prendas que ayuden a cuidar mejor nuestro planeta. Según las investigaciones de Brenda Chávez de los 70 millones de toneladas de tejido fabricado al año, el 65% se hace en China. El 2009 fue el año de las fibras naturales, pero aun así, el porcentaje de artificiales y sintéticas llegó al 50% y en 2013 al 67%. El 33% restante se reparte entre renovables y naturales.

Vamos a echar un vistazo a cuáles son algunas de esas materias primas y algunos de los alternativas más interesantes de los últimos años en materia sostenible en la moda, que de verdad están aportando valor y opciones de cambio real para el sector.

Tipos de materiales sostenibles para la moda

Para que los tejidos sean sostenibles su base material ha de ser alguna de las siguientes:

  • Fibras naturales como el algodón orgánico, el bambú, el cáñamo o el tencel, obtenidas mediante agricultura ecológica.
  • Cuero vegetal extraídas de ganadería ecológica libres de cromo.
  • Fibras recicladas obtenidas a partir de tejidos reciclados ya existentes o creadas a partir de desechos con procedencia diversa. En este caso es imprescindible minimizar el gasto energético, eliminar el uso de tóxicos y evitar las emisiones de CO2 que tanto las fibras acrílicas como sintéticas requieren.
  • Fibras compostables. Una vía reciente de investigación y creación de materiales que se degradan convirtiéndose en compost o abono.
materiales utilizados en moda sostenible. Fibras vegetales, fibras animales, fibras semi-sintéticas, fibras recicladas.

Estampación

Aparte de los materiales utilizados, debemos tener en cuenta el proceso de estampación de los mismos, ya que de poco, o más bien nada, servirá que compremos una camisa de algodón reciclado si para su estampación se utilizan químicos tóxicos, como cobalto, zirconio, otros materiales pesados y productos químicos del acabado.

Apreciamos que toda la ropa, también la infantil, poseen tóxicos incluso prohibidos, como evidenció Greenpeace en su campaña Detox de 2012. Y es que el uso de estas sustancias generan residuos peligrosos que acaban en la atmósfera, los ríos o en nuestro cuerpo y cuya exposición continuada puede ser dañina y perjudicial.

El mundillo de la estampación sostenible está en desarrollo y aún le queda mucho camino por recorrer, sin embargo, ya se pueden encontrar procesos que permiten el estampado ecológico.

Los expertos aconsejan que pongamos el ojo en:

  • Que en tu camisa se han empleado tintes naturales frente a los sintéticos
  • Que los estampados están libres de tóxicos o son biodegradables, como en nuestras camisas.
  • Que poseen el certificado GOTS o al menos el sello Oeko Tex.

Manufacturación

Sí, este paso en la cadena de producción de una prenda también ha de ser sostenible. En este punto hacemos referencia a los talleres o fábricas donde cientos de mujeres, porque digámoslo claramente, de media el 85% son mujeres, se encargan de convertir un trozo de tela en una camisa.

Su trabajo ha de guiarse por criterios de calidad y zero waste además de una determinadas condiciones de trabajo que detallaremos más adelante

Packaging y transporte

Todo elemento de un solo uso genera residuos y por tanto contamina. El envoltorio en el que llega el producto es un buen ejemplo de ello. De ahí que diseñar un packaging reciclable o reutilizable también es clave para la moda sostenible. Esta es otra vía de innovación, creatividad y desarrollo.

Por embalaje nos referimos a esa caja o bolsa que contiene tu camisa. Cada vez salimos menos a comprar. Compramos haciendo  clic  y poco después el mensajero está en nuestra puerta. Parece magia pero…

Lo siento, no pretendemos ser aguafiestas, pero no es magia y también contamina. El transporte es otro factor fundamental a tener en cuenta para reducir la contaminación. A mayor número de kilómetros, mayor contaminación. Una solución es la producción y comercio local frente a la deslocalización.

Condiciones laborales de los trabajadores

Simplemente teniendo en cuenta el factor socio-laboral debería ser motivo suficiente para que tod@s compremos moda sostenible y condición sine qua non para que lo sea. Es por este motivo que la moda sostenible es moda ética.

Controlar todo el proceso de diseño, fabricación, transporte y comercialización para garantizar que se cumplan los derechos laborales y un comercio justo. Nos referimos a varios factores:

  • Duración de la jornada laboral
  • Salarios dignos
  • Garantías de seguridad y salubridad
  • La no explotación infantil
Reivindicación de una jornada laboral digna para los trabajadores del sector textil

Dicen que si leemos en la etiqueta “Made in China” existen muchas probabilidades de que la prenda se haya fabricado gracias a la explotación de otras personas. ¿Os acordáis de la célebre frase de la Fashion Revolution Week? “Who made my clothes?” [ ¿Os acordáis del “Who made my clothes? Pués eso. ]

La fabricación en Europa nos asegura unas condiciones laborales que en principio no podemos garantizar en países como la India. No obstante, la solución no es cerrar todas las fábricas de Asia e India. Este hecho dejaría a millones de familias sin su único modo de vida. Pero ¿entonces?

Nosotros en Mastyl creemos que la solución pasa por ser capaces de garantizar, también allí, los derechos laborales. A nosotros produir en India o China nos queda muy grande. Somos una marca pequeña que acaba de empezar, y por ello, preferimos trabajar con talleres locales, casi vecinos, podríamos decir. 

Si algo caracteriza a una marca de auténtica moda sostenible es su información y transparencia. Una marca ética debe conocer todo el proceso que conlleva la producción de sus colecciones y las personas que están detrás.

Certificados y etiquetas. Que no te engañen con el green washing

“Green is the new black”. Las grandes cadenas de moda no quieren perder esta oportunidad única y se suben al carro con nuevas líneas de ropa eco, bio, orgánicas o recicladas que en muchas ocasiones tienen poco de sostenible. Pero, ¿cómo podemos distinguir la sostenibilidad real del greenwashing?

No siempre es fácil pero estas son algunas de las señales que te harán saber que una marca lo está haciendo bien:

  • Ediciones limitadas frente a producción masiva. ¡Anda…como nuestras camisas!
  • Certificados emitidos por entidades independientes. Aunque cuidado con los certificados. En este ámbito queda mucho por legislar.  Por desgracia, no son pocas las marcas que se acogen a certificados de dudosa procedencia engañando al consumidor y desprestigiando a la moda sostenible.
  • Etiquetas con histórico. Una de las apuestas de la moda sostenible es recuperar el valor de una prenda, de la moda en general. Por ello cuidan su etiquetado contándote con transparencia todo el proceso o la historia detrás de cada pieza.

Vida útil de una prenda. La historia interminable

La moda sostenible no termina cuando te entregamos tu camisa. El 70% del impacto ambiental se produce una vez que la prenda está en tu armario. O mejor dicho, en tu lavadora y bajo tu plancha.

De ahí que tú también seas parte implicada. Debes aprender a mantener tu prenda ( ¿No te ha pasado que a veces le tienes mucho cariño a una prenda y prefieres que el lavado, secado y planchado pase por un expert@? Que, ¡oh casualidad! en la mayoría de veces son nuestras madres…)  como el primer día pensando siempre en frenar el cambio climático. Aunque no lo creas tu pequeña acción también cuenta.

Moda circular

Llegamos a la meta para volver a la casilla de salida. De eso va la moda circular de la que tanto se habla: de remendar, de donar, de intercambiar, de reutilizar, de alquilar, de reciclar y también de modificar a través del upcycling.

Se trata de alargar la vida de tus prendas y tejidos. Se trata de ver un valioso hilo de algodón reciclado o una cómoda camisa para regalar donde tú solo ves ropa usada o retales.

En último término, cuando des por terminada la vida de una de tus prendas, depositarla a un contenedor adecuado. Seguro que todavía se puede reciclar.

La sostenibilidad 100% no existe

Siento terminar con este jarro de agua fría. Efectivamente, la sostenibilidad 100% no existe. Quien te diga lo contrario te está mintiendo. Nosotros no vamos a ser de esos.

No encontrarás ninguna prenda que cumpla con todos los valores que te he ido explicando a lo largo de esta sección. Sin embargo, la moda ética no es una utopía. Es una realidad, una tendencia que ha llegado para quedarse.

Y si has llegado a este punto, dinos ¿te animas?

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